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Ser únicos

Olvidarnos de lo que creemos que sabemos e ir directos al objetivo, que no es otro que el cliente.

Actualmente, la competencia es cada vez importante y agresiva, lo que nos lleva a buscar nuevas formas de evolucionar y caminos para diferenciarnos.

Diferenciarse de la competencia va más allá de fijarse en ella y reaccionar a sus nuevos productos o servicios, siguiéndola con nuestro toque personal.

Diferenciarse es hacer las cosas de una forma distinta a la competencia, no siguiendo el camino de ella, sino haciendo cosa: Comprender y entender la esencia del producto o servicio que vendemos y, para eso debemos entender los problemas, no las necesidades que pueda decir, de los clientes y actuar sobre los mismos.

Para ello tres opciones: El único, el mejor y el más barato. Tres opciones a seguir en ese orden, comenzando y haciendo hincapié en la primera.

El más barato: Una elección nefasta: Porque es una elección sólo para los grandes y aquellos que tengan eficientes economías de escala. Implica mucha producción. Luego si no tienes esas facultades, trabajarás mucho con escaso rendimiento y beneficio.

El mejor: Querer ser el mejor, implica: Jugar en el mismo terreno del líder, usar sus mismas reglas y tener que pensar como él. Una elección no muy aconsejable, pues se ha de adoptar el mismo punto de vista y pensamiento que el líder, para ser mejor que él. No aporta nada nuevo.

El ser único: Es no seguir la competencia y crearnos nuestro propio camino para llegar a lo que realmente necesita el cliente. Implica olvidarnos de lo que creemos que sabemos e ir directos al objetivo, que no es otro que el cliente. Para ello hay que comprender realmente lo que necesita el cliente, no lo que dice que quiere.

A cosas nunca hechas: Ideas nunca concebidas.

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